Memo

tapa espinoza

LOS HILOS DEL FIRMAMENTO (2016)

Un hombre llamado Espinoza intenta traducir el mundo, llenándolo de
objetos, salpicando en cada uno de sus poemas la pasión del enamorado
de las palabras. Paul Auster escribía «Algo sucede y, desde que el
momento en que empieza a suceder, nada puede volver a ser lo mismo»,
mientras alguien grita gol desde una tribuna, o gime en una cama o
mata, desde una cárcel, nada vuelve a ser lo mismo. Se cultiva el
corazón, como una plantita en una huerta mientras los dioses miran,
alumbrando cada uno de los rincones de este laberinto. Cada lugar es
sagrado, y está, delicadamente escondido, sabrá el lector leer entre
líneas o andar, hasta quedar atrapado en las redes de la estrella que
nada en el cosmos, o descubrir la belleza de una flor pintada de rojo.
Habrá que sacarse la careta, jugar un poquito y abrir el libro, para
dejarse llevar por la melodía de estos versos.

L. Blanc

palavra-breve

PALAVRA BREVE (2006)

Desde la universalidad eterna de la naturaleza, Faure transcribe poéticamente la sensibilidad de una visión apasionada por la naturaleza, los árboles, los ríos, las montañas, que es la propia vida.
Las estaciones muestran la fuerza de su esencia, que, al mismo tiempo es paradoja y es ternura, es metáfora impulsando a abrir los ojos, es pasión por la resistencia de que la matriz-tierra sobreviva, y la agresividad humana se transforme en nada menos y nada más de lo que la fraternidad pueda hacer.
Pasear por estas palavras breves, al mismo tiempo es apertura para valores humanos, es viajar por una idea-revolución que convoca a un espíritu fuerte tan necesario en estas épocas en que el ser humano destruye todo lo suyo, su propio mundo. Y más aun, nos invita a ir mas lejos de lo que muestra la realidad.
Si. Si! Hay otras salidas! Y la poesía es una forma de lucha y lleva consigo la emoción de creer que debemos desnudarnos de todas nuestras limitaciones, y oír solamente su voz, una voz de la naturaleza, y la esperanza de la poética de Faure, deja transparentar una primavera permitiendo que la vida triunfe… palabras breves e intensas para ustedes.

Isel J. Talavera (Ciudad del Este, Paraguay)

tapitaverde

SIGNOS INCONCLUSOS (2005)

Uno nunca sabe (porque la historia no es un testigo confiable) si esto es tierra arrasada o bien siempre fue, la cultura, un imposible y por eso una alegría. Como sea el asunto es que la Editorial Tierra del Sur de Barracas, ciudad de Buenos Aires, acaba de editar Signos Inconclusos, el libro de poemas de Faure. Y dice cosas así:

parecés

   una niña padeciendo

   una mujer confundida.

Faure es oriundo de Hernandarias, educador, fundador del Centro de Estudios Históricos Arturo Jauretche, periodista y hombre raro, porque hace siempre cosas que uno no se espera. Como ésta. Porque llegué a un encuentro del Grupo López Jordán en La Paz, me quedé en casa de Marcelo y veo el libro. Recién salido de la imprenta y como dijera otro amigo escritor con ese olor a nuevo, a tinta y papel donde, como deben ser los poemas y cómo son en este caso, uno desnuda el alma y se abre como una ventana para que una cantidad de gente te vea cosas que, bien miradas nadie revela y bien contadas todos desean. Porque dice cosas así:

garúa finito

   las chicas buscan reparos

garúa finito

   los chicos escriben cumbias

garúa finito

   el Amor camina lento

      en busca de cuerpos

         sólidos

y los versos se pasean entre las calles lumpenizadas de cualquier ciudad que se precie de tal y las cosas que importan. Como el amor, por ejemplo. Es fácil olvidarse de las cosas que importan como detector de cloacas en el oficio de periodista o como detector de errores en el perpetuo examen que es la infancia en el oficio de maestro, pero Faure le agrega el toque de constructor de realidades donde el compromiso social no excluye la participación: como esos niños que se meten en las viñetas de sus superhéroes y, sin que nadie lo sepa, salvan a la chica que está secuestrada por el malo, son ellos y no el superhéroe ni el dibujante ni la editorial. Toda una osadía dónde pululan como hongos los que consideran a los oficios sin obligación, sin compromiso, sin una verdad que trascienda a esos otros que hacen y deshacen nuestras vidas. Sin meterse en las viñetas. Sin meterse en las noticias. Sin meterse en los manuales. En fin.

¿la Memoria es vicio?

¿la Transparencia es cualidad?

¿la Dirección un destino?

Nadie lo sabe. Muchos sospechan que no. Hay grises y oscuridades que como requisito deben saberse contar, relatar de un modo en que te identifiques. Porque, después de todo, si no te identificás, los secretos del que escribe sus secretos salen como imbecilidades. Dice en ese juego de viajes sin mayor destino, en Triple Efe Punto Com que obra como epílogo:

ni chipá callejero

ni guiso de lentejas

ni tereré con cocú

ni sopa paraguaya

ni mosto helado

ni agua de vertiente

ni llovizna de salto

                 se saborea por internet.

Y uno sabe que es cierto. Sólo que, por ese trajín de los días, uno no se para en la esquina a pensarlo. Faure se paró en la esquina de la Triple Frontera argentina y no pensó en dealers, contrabandistas, servicios de inteligencia ni mujeres que te olvidan sino, y qué cosa, en otras cosas. Las que se dicen a sí mismas pero no se dicen solas, con ese rumbo pendenciero y penitenciario, con el toque justo de lo que otrora se llamaba “cultura popular” y con la impronta estética de quien ha leído lo que vale, lo bueno, lo forzosamente bueno que hace de la vida algo trascendente. Cosas de Perlongher, de González Tuñón, de Pedro Orgambide y Ernesto Cardenal, de Alejandra Pizarnik y Horacio Quiroga pueblan de citas un territorio virgen que ahora se traslada como un mapa entre los libros que ya no releo. Y por eso esta frase, de Charles Bukowski, que ilustra el capítulo de Trabajo a destajo me viene a cuento:

 Todos esos niños fueron hombres alguna vez

¿qué les ha pasado?

¿y qué me ha pasado a mí?

Por cierto. Me mostró que en la edición aniversario de Análisis, Claudio Cañete me recuerda, entre tantos otros, como uno de los que escribieron en el suplemento de cultura allá lejos en el año ‘93. Era un chico de quince años. Quién sabe qué me ha pasado a mí. Todos fuimos niños alguna vez. Y acá estoy. Leyendo en el libro de Faure dónde dice,

en furia vegetal

torrente de vida

libido

leche/

con violencia torrencial

no abandones tus sentidos.

Y me gusta mucho el punto y aparte que está después de la ese. No sé porqué. Pero es bueno que termine con punto y aparte cuando dice no abandones tus sentidos.

L. Carrasco

 

 

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