
“Presidiario del silencio frío
que la sangre hiela
si se ha muerto un sentimiento
yo le encenderé una hoguera
de esas que llevo por dentro”
Te vi, te vi [Estopa]
¿Qué es ser un hombre superado? pregunto y me respondo…
* Se dice que un “superado” tiene que poder manejar sus sentimientos. Como si los sentimientos se pudiesen manejar, esa idea tecnológica, controladora del corazón. Estos tipos ¿habrán de sacar carnets de conducir en la oficina de tránsito de las pasiones?
* Se dice que uno de éstos debe separar el trabajo del placer, el trabajo del amor. Como si en el umbral del aula o de la oficina uno se cambiara las vestiduras con el perfume de la noche, se desnudara, se mirara a sí mismo y dijera: “¡Ah, debo comportarme adultamente ahora!”. Pero… ¿qué hiciste antes entonces hombrecito, te comportaste como un adolescente, alocado, intrépido, intuitivo?
* Se dice que uno de éstos debe estar maduro. Como si la madurez fuera un atributo de los años -una fruta madura diría el verdulero de la esquina-, la seriedad, la frialdad, el cálculo, el veto a la locura parece ser una característica de los hombres superados. Sería que la madurez en vez de ablandar, endurece…
* Se dice también que la Espera es una particularidad del superado. Siendo lo pasivo lo bueno y la des-Espera -¿desesperación?- lo malo. ¿Es realmente lo malo? ¿por qué esperar sin des-esperar? Me pregunto si no hay otra forma de esperar.
* Se dice que éstos saben poner “cada cosa en su lugar”: La billetera en el bolsillo, el pan en la panera, el cigarrillo en la boca, el dios en el Templo y el presidente en el sillón de Rivadavia… pareciera que no hay lugar para la transgresión, la subversión, el frenesí.
Según esta lista de accidentes –o esencias, no sé- creo que no cumplo con los requisitos. Más bien estoy en defensa de los Otros, los que ponen el pan en la frutera, el gato en la fiambrera, el beso en la garganta, los dedos en la boca y el presidente en la caldera.


