
Belgrado se muestra tibia entre sábanas bizarras.
Cuando bajamos a El Cairo comenzamos a sudar, simplemente
Hasta que aparece Lusaka, carne tierna, intensa memoria
Arremangada hacia arriba entre los juegos de Argel
Fuerza sin tiempo en Colombo, cuerpo desnudo, sólo piel
Olas redentoras en las costas de La Habana salpican los muelles de
Nueva Delhi, grandes olas disparadas violentas
Del centro mismo de una Venus mundana.
Desplazarse por Harare, culebrear, chasquear la lengua y estimularse
Aliviarse en Belgrado, como un perseguido político, escaldar
Mancomunarse en un ardiente abrazo por Jakarta
Sin olvidarse las musas medusas de Cartagena de Indias/
Durban espera desespera irrita
Oye los latidos secos de Kuala Lumpur/
Mientras, Isla Margarita se ahoga en sus jugos.










